Pues según parece P. Sánchez no está por la labor de seguir el camino de la sensatez y prefiere arrojarse en los brazos de los comunistas, grupos nacionalistas y abertzales. Que terminemos con un gobierno así es aterrador, que duda cabe, pero llegados a este punto en mi opinión hay que plantearse entre elegir "susto o muerte", y tener bien claro las consecuencias a corto, medio o largo plazo (la próxima legislatura).
Cualquier persona que de verdad le importe este país y tenga los pies en la tierra querría que se lograse un acuerdo con el PSOE para así poder seguir avanzando por la senda de la recuperación, por supuesto, y es que fastidia bastante el que después de lo que ha costado lo tiren todo por tierra, ahora bien, también sucede que aun queda mucho camino por recorrer, y digo haciendo las cosas bien, de modo que imaginemos como iba a ser con un veleta como Sánchez, jugando un día a aparentar ser un tío serio cara a Bruselas y al día siguiente poniendo palos en las ruedas del Congreso para justificar su apoyo al PP cara a su electorado con aquello de que les está "metiendo caña" a los populares. Resulta evidente que todo lo que se podría lograr la próxima legislatura no será ni una cuarta de mitad. ¿Y al frente? Pues un Iglesias endiosado, predicando desde su púlpito las maldades de los que se han unido para evitar que él nos lleve a la tierra prometida, lo del "Cuerno de la abundancia" que nunca termina y las casas gratis y paguitas.
Por ese camino y según ha ido la cosa, en mi opinión lo que iba a pasar es que sin lograr una verdadera recuperación debido al estorbo de Sánchez, el telepredicador de la coleta podría ganar perfectamente las próximas elecciones, bastándole con sentarse a esperar el más que probable desgaste de los dos partidos entre diatriba y homilía, en este país que desde el pasado domingo ha quedado bien claro que una buena parte de la población tiene un criterio bastante cuestionable.
¿Y entonces qué hacemos? Dirán ustedes. Pues bien, El acuerdo hay que seguir intentándolo, claro, pero no a cualquier precio, y es que de nada nos sirve el ganar algo de tiempo si es que lo acabamos pagando la próxima legislatura quedando en manos de una mayoría formada por un Podemos cebado de populismo durante cuatro años (más bien serían dos) y aliados con el resto de grupos antisistema.
Rajoy tiene el deber moral de seguir intentándolo, sí, pero ha de ser inflexible en cuanto a lograr un acuerdo que de verdad garantice la estabilidad y el cumplimiento de los compromisos acordados para los próximos cuatro años, y de no ser así no dudar en ser él mismo el que rompa la baraja aunque sea duro lo que está por llegar, siendo preferible que los ciudadanos aprendan ahora con aquello de que "la letra con sangre entra" que permitir que el populismo se consolide en España por pensar sólo en el corto plazo.

Solo cambian las fechas, los echos están presentes, antes era el frente popular y ahora que le llamaríamos a esto ??????, panda de sinvergüenzas, que solo mueven el culo si son proasesinos o proleninistas, pena de País, solo cambian las fechas.
ResponderEliminarPues sí, hay bastantes similitudes respecto a cuando entonces por lo que es ciertamente preocupante. Un saludo, Don Martiño.
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